ADICIONES AL CONCRETO

La receta básica del concreto es relativamente sencilla, tomas arena, le sumas grava, le adicionas agua y la cantidad de cemento que requieras según la resistencia que desees alcanzar. Sin embargo, su producción se torna un poco más compleja ante las necesidades requeridas por las características de las estructuras y procesos constructivos, en otras palabras, ya no es suficiente con la combinación original y se hace fundamental que se incorporen diferentes tipos de productos para brindarle múltiples propiedades al concreto.
Algunos de estas adiciones son por ejemplo los aditivos químicos, los hay de tipo líquido y sólido, estos brindan desde una mayor fluidez para facilitar los procesos de vertimiento del concreto, otros retardan para que en los largos recorridos no inicie su fraguado y se endurezca antes de tiempo, o incluso, así suene contradictorio, existen algunos que aceleran su proceso de fraguado, pero como ya lo mencionamos antes, todo depende de la necesidad que tengas. Existen de muchos otros tipos, incluso de colores, en caso tal que quieras darle un acabado más arquitectónico y llamativo al tradicional gris que todos le conocemos al concreto convencional.
Hasta el mismo hielo es adicionado en ocasiones a las mezclas de concreto para controlar su temperatura cuando se trabajan grandes volúmenes o en climas cálidos. Existen adiciones de fibras para reforzarlo y hacerlo aún más resistente, se adiciona ceniza de la combustión de muchos tipos de materiales vegetales como carbón, madera, etc, para brindarles mejores propiedades de durabilidad, incluso así suene extraño, se le adiciona aire para que las estructuras resistan los procesos de congelación-deshielo.
Como pudiste ver, concreto hay para todos los gustos y necesidades.
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